martes, 21 de febrero de 2017

Arcángel, grande del cante

Hoy mismo, 21 de febrero de 2017, la Junta de Andalucía anuncia que concede a Francisco José Arcángel Ramos, ARCANGEL, la Medalla de nuestra Comunidad, un honor para el artista onubense y un orgullo para toda la cultura flamenca onubense, que tiene en él al artista más importante de este tiempo.

El siguiente comentario lo escribí tras una larga entrevista de casi cuatro horas, realizada en 2009 para la colección "Los flamencos hablan de sí mismos", dirigida por Manuel Curao y apoyada por la Universidad Internacional de Andalucía. Ocho años después, la perspectiva que ofrece el transcurso del tiempo es interesante para entender la evolución, la trayectoria y la consagración de Arcángel como grande del flamenco.




Concluía la crónica del New York Times, cuando actuó allí en febrero de 2009, que  “Arcángel es un cantante con mando y apasionado; pertenece a la nueva generación de maestros del cante flamenco. El destinatario de muchos honores, ha deslumbrado al público con sus actuaciones. Es un cantaor grande”. Aquí ya lo sabíamos, pero está bien que lo valoren desde una mirada más distante y menos apasionada. El flamenco, patrimonio cultural inmaterial de la humanidad de hecho, es apreciado desde cualquier lugar del mundo, y sus intérpretes considerados al nivel de las figuras de cualquier otra música. El flamenco ha dejado de ser un exotismo racial para el resto del mundo de hoy y es algo más que un folclore regional.


   Sí. Estamos ante un cantaor grande, aunque tenga sólo treinta y dos  años; un artista con una personalidad cantaora indudable, bien definida y dotado de unas facultades formidables. La voz de Arcángel es cristalina, limpia, fluyente como el agua, capaz de cruzar los espejos, que diría el poeta. Una voz con matices jondos emocionantes, gratificante al oído siempre, con una plasticidad asombrosa...

Conozco a seguidores de su cante que lo adoran, que se emocionan nada más lanzar un ¡ay!,  porque su voz cautiva y atrae como los minerales de esa tierra donde están las raíces de sus genes, que es el Andévalo, Alonso por más precisar. Él se entrega en cada cante a corazón desnudo y el público le suele agradecer con fervor esa comunión que oficia cada vez que canta. Esto es así y yo lo he visto.

Pero antes de afirmarlo,  digo que establecí la distancia que todo aficionado viejo y cabal debe poner para enjuiciar a cualquier cantaor. ¡A ver qué pasa con este niño de voz limpia, a ver si conoce bien el cante o si dice que viene innovando y a lo peor no ha aprendido todavía lo básico, a ver qué piensa..! Al cabo de la conversación que mantuvimos, puedo concluir que el señor Arcángel me aclaró dudas y que es un gran cantaor hoy, al que veremos crecer mucho todavía en los años venideros, porque tiene facultades, curiosidad y capacidad para lograrlo. Buen conocedor de los cantes, Arcángel posee una técnica que le permite dominarlos sin esfuerzo aparente, y un compás, una afinación y una dosificación casi perfectos. Cosa curiosa, porque los cantaores muy técnicos suelen flojear en espontaneidad, en pellizco: él, sin embargo, las armoniza con facilidad extraordinaria. Como se dice en Huelva, este niño ‘sabe más que Briján’ (referido al doctor 0’Bryan, que  era un médico traumatólogo británico de las minas de Riotinto, muy reputado por sus conocimientos, al que el habla popular de la tierra rebautizó como Briján).

Estamos ante un cantaor que conoce su responsabilidad ante los aficionados, que experimenta, que innova sin desplazarse un centímetro del espíritu que anima al flamenco. Experimenta, sí, y está en su derecho, porque Arcángel no traiciona la esencia, no vicia el cante; busca aire nuevo sin salirse del compás ni de la emoción antigua que lo sustenta. Crea, ilustra, abre puertas nuevas, sí, pero respeta la horma. Y esas son virtudes incuestionables. Arcángel trabaja con los mismos planos de los cantaores legendarios, que fueron erigiendo el afortunadamente inconcluso edificio del flamenco hasta hoy. No es un revolucionario ni un trasgresor, sino un clásico que aporta y enriquece. Durante la charla, le escuché en varias ocasiones apelar a la libertad dentro del flamenco, como quien se siente presionado y reclama su aire. Tan respetable es su apelación como la rebeldía de este grupo de jóvenes cantaores que están haciéndonos presentir, me barrunto, una nueva época dorada para el flamenco. Sin mezclar churras con merinas, eh?, que sabemos de quiénes estamos hablando y quiénes no caben  en esta banasta.

Hace poco, escuchando la antología de The Beatles, concluí que  aquellos ‘revolucionarios’ de los años 60 me sonaban tan clásicos, fueron tan revitalizadores de lo que había en la música ligera hasta que llegaron ellos, que pensé: si no hubiera sido por estos melenudos, la música habría quedado estancada, como un fósil por falta de aire nuevo... Pues tal con Arcángel y su generación de ramas nuevas del árbol flamenco. Acéptenme para dentro de quince o veinte años –y yo que lo vea- la apuesta de verificar si acierto o me equivoco. Arcángel será un clásico para entonces. Ya lo es. Él es un grande del cante, como finalizaba la crónica del New York Times la última vez que actuó en la capital del mundo.

Estamos ante un cantaor que sabe muy bien y ha fijado desde el principio un campo abierto de juego, para sí y para los aficionados. Y los límites de este arquitecto de la música flamenca no son otros que estos: la estructura del edificio del cante es una y se respeta, pero el diseño de los habitáculos que lo componen admite y necesita nuevos aportes estéticos. Y en esa tarea está Arcángel, como están otros de su generación. Ni fusiones ni ortodoxias; no hay que obsesionarse con extremosidades, que los tiempos están cambiando a velocidad de vértigo. ¿Saben de dónde parte, a qué fuentes viaja permanentemente a beber el onubense? A los clásicos. A Chacón, a la Niña de los Peines, a Caracol, a Pepe Marchena, a Camarón, a su idolatrado Morente ...Y de ahí extrae las mieles con que nos deleita cuando canta.

Una coda final a esta breve presentación, ya que he conversado con uno de los más importantes jóvenes flamencos del momento. Esto no va por Arcángel, pero siento necesidad de decirlo.


Cuando hablas con los flamencos jóvenes, se vislumbra en ellos que están en un contexto nuevo, y queda en el aire como un estertor de lo que fue y está dejando de ser... Algo se está perdiendo y algo nuevo emerge. Los jóvenes flamencos tienen una actitud que nos hace sospechar que aquel Romanticismo, que fue abono y cobertera natural del flamenco, no es ya su teta nutricia. Pero como el flamenco es un espíritu, nunca morirá; sólo le dan crisis, y no es el caso ni el momento, porque está bien vivo y vigoroso. Los artistas viejos cantaron conforme a la manera y la sociedad en que vivieron; hoy, el espíritu flamenco se mantiene, pero se vive y se canta de otro modo. Tanto influye su ambiente vital en la obra del artista popular...  Es ley de vida. Así fue siempre la evolución: lo nuevo, sobre lo viejo, y para mantener lo viejo, la memoria. Esperemos que nunca el olvido. 

martes, 24 de enero de 2017

Manuel Liñán, la vanguardia del baile flamenco


Dice Liñán que se siente bien bailando con bata de cola, que la necesita para su equilibrio emocional. Es su gusto y una necesidad psicológica. Pero esta es una prenda genuinamente femenina, que realza con armonía la belleza de la silueta de la mujer, creando una plástica de enorme reclamo estético. Y esto no ocurre cuando la utiliza el hombre, en quien, más que un dechado de encantos, lo que hace la bata es comportarse como una manta agitada por las fuerzas más impetuosas del varón. Definitivamente, la bata de cola no es el atuendo apropiado para el baile masculino,  pero si es su gusto... Tampoco es que Liñán sea el primer transgresor que la usa, porque ya experimentaron con ella otros bailaores antes que él; existen precedentes en el cambio de roles con la vestimenta en los dos sexos y, además, siendo granadino él, lo que hace es remontarse a la tradición, pues la primera bata de cola como la actual dicen que se utilizó en Granada allá por el siglo XIX.

Lo que sucede es que en esta obra el cambio de roles forma parte esencial del discurso que Liñán ha construído y que tiene la intencionalidad de mostrar un cuerpo en el que conviven dos sensibilidades, dos almas, la masculina y la femenina. El argumento dice que "Reversible" es "un espectáculo inspirado en juegos infantiles que conducen al intérprete a un camino por recuperar sus primeros impulsos, un viaje emocional a la memoria de los primeros recuerdos.., una parada al centro de uno mismo...".  Lo que percibimos es más rotundo que eso: es una confesión y un alegato en toda regla sobre la propia homosexualidad, desde la confusión identitaria del adolescente a su complicada manifestación íntima y social. Con sutileza y sinceridad, la obra destapa un tema que aún mantiene mucho de tabú, sin cargas las tintas en victimismos ni culpabilidades. El colectivo LGBT podría acoger "Reversible" como una bandera propia, porque es una obra que le da visibilidad. 

Me parece observar que los bailaores/as homosexuales están construyendo en los últimos años una estética expresiva propia en el baile flamenco. En una danza tradicionalmente marcada por los arquetipos hombre-mujer, la alternativa de su nuevas propuestas es cada vez más frecuente de ver en los escenarios (el propio Liñán, Marco Flores, Rocío Molina).


En cuanto a la obra en sí, Liñán demuestra con "Reversible" que es posible transgredir los códigos estilísticos que durante mucho tiempo marcaron el baile flamenco sin perder jondura; con vanguardistas como él, el baile flamenco se enriquece y expande sus fronteras pleno de imaginación, de intensidad y de acierto.  Por eso hay que agradecerle a estos innovadores que se atrevan a traspasar límites, porque ello demuestra que el espacio flamenco puede ir más allá de lo conocido sin que pierda alma ni coherencia.

La coreografía de la obra es un ejemplo de precisión y de técnica; el discurso narrativo es claro y consistente; la originalidad define a la obra. ¿Y qué decir del baile de Liñán? Que aporta nuevos criterios al lenguaje expresivo del flamenco, que se entrega de manera total durante la hora y media que está bailando sin parar, que baila con una soltura y una convicción contagiosas... Y si a todo esto se añaden un magnífico plantel de cante, de toque y de baile, se entenderá por qué el público del Teatro Bernadette Lafont de Nîmes le premió con sus aplausos entusiastas al final del espectáculo y por qué la crítica valora a Manuel Liñán como uno de los bailaores más grandes que tiene hoy el panorama flamenco actualmente.

Festival Flamenco de Nîmes 2017
Manuel Liñán. "Reversible"
Baile, invitados: Lucía La Piñona y José Maldonado. Colaboración especial de El Torombo.
Cante: Miguel Ortega y David Carpio.
Guitarras: Francisco Vinuesa y Pino Losada.
Percusión: Miguel El Cheyenne










viernes, 20 de enero de 2017

Miguel Angel Cortés, el guitarrista total







Nos contaba en una ocasión Miguel Angel Cortés a un grupo de periodistas del flamenco cómo en cierta ocasión, en la que tocaba con una orquesta sinfónica en Italia, un violinista estaba muy nervioso porque le habían perdido en el aeropuerto la maleta en la que llevaba la partitura que debía usar aquella noche.

-. Pero tú te sabrás de memoria esa partitura, de tocarla tantas veces. No debe preocuparte, - trató de tranquilizarle.

A lo que el violinista le contestó que no sabría actuar sin tenerla delante.  Bien diferente es el caso del guitarrista flamenco, que lleva la partitura en su memoria, en la cabeza. No le hace falta ver el pentagrama. Hace unos años, un estudio de neurólogos y especialistas del  cerebro llegaban a la conclusión de que los de los guitarristas flamencos tienen cualidades especiales. Son músicos tan dotados que el prodigio de su retentiva  y su creatividad no tienen parangón con los de otros músicos. No diré que todos los guitarristas estén a ese nivel, pero existe un grupo de ellos que son verdaderamente prodigiosos.

Anoche, mientras escuchaba a Miguel Angel Cortés en su concierto en el teatro de Nîmes, me acordé de todo esto. Fue tal la exhibición de sus capacidades, tan amplio su registro, la virtuosidad de su ejecución, el abanico  de sonidos que sacó de sus bajañís que salí convencido de haber visto un magnífico espectáculo de uno de los más importantes tocaores que tiene el flamenco actualmente.

En el escenario, tres guitarras, como el jinete que prepara sus caballos para habilidades y ejercicios diferentes. En el centro, una tarima  una luz concentrada en su figura. Desde ahí ejecutó medio concierto dedicado a la guitarra clásica española.  Con sutileza, una pulcra digitación y una elegancia ejemplares, fue desgranando composiciones hasta cerrar la primera parte con la marcha de Semana Santa “Estrella sublime”.

Sin duda, su colaboración con el guitarrista clásico José María Gallardo ha enriquecido musicalmente a Miguel Angel. Aquel precioso encuentro de guitarras que fue la obra de ambos “Lo Cortés no quita los Gallardo”, le ha valido al granadino para ensanchar su mundo interior y su musicalidad. Ya le ocurrió a otros, como a Rafael Riqueni por ejemplo, que también se encontró en un tiempo con Gallardo. Estas guitarras han obtenido muy buenos réditos artísticos de esas confluencias. El horizonte musical de todos ellos se ha ampliado de manera notable.

La transición hacia la segunda parte, dedicada al toque flamenco, la marcó un zapateado en el que Ana Morales puso su nota de baile iniciado desde una silla y que gustó mucho al público, después del monólogo de toque (¿quizás un poco largo?) de la primera parte.

La segunda se abrió con un off de niños recitando el poema infantil El largarto está llorando”, de Federico García Lorca. Sonidos de niños jugando, de pájaros en la Naturaleza…  un disparo que encoge el corazón, que sigue encogiendo el corazón ochenta años después del asesinato de Víznar.  Y ahí, una toná, un cante seco, a palo seco de Dani Bonilla. Para seguir con unos aires de Cádiz, con el compás y las voces de Makarines. A estas alturas, el componente flamenco del concierto ha tomado la plaza  y el teatro  va subiendo en intensidad. En algún momento, la guitarra de Miguel Angel Cortés genera un sonido que es hermano de la de Manolo Sanlúcar,  y me viene a la memoria algo que me confesaba en cierta ocasión: “a veces voy a Sanlúcar, tocayo, y busco a Manolo para escucharlo hablar, para oir la humanidad de su discurso”. Gente sensible.

Luego, una seguiriya que debería tomarse como modelo de ejecución,  con un frenesí y una técnica tales que jamás hemos oído nada igual. Si pueden escucharla verán que no exagero. No será fácil volver a oir algo parecido.
Y tangos. Evocación de los toques de Paco de Lucía. Sonidos mágicos de una guitarra que es única y es a la vez todas las guitarras, de un tocaor total: clásico, flamenco, concertista, acompañante, creador… Demiurgo.

Para rematar, unos tangos de Graná, su tierra, la querencia de los Cortés. Baila Ana Morales sobrada de gracia y  arte, emulando a los bailes del Sacromonte e insinuándose con esa procacidad de las bailaoras granaínas, mientras desde el cielo del escenario nievan papelillos de fiesta. Un remate en todo lo alto para un espectáculo bien diseñado que nos ha mostrado a un guitarrista total.

Guitarra: Miguel Angel Cortés
Coros, cante y palmas: Los Makarines y Dani Bonilla.
Percusión: Jorge Pérez El Cubano
Baile, artista invitada: Ana Morales.

Lleno en el Teatro Bernadette Lafont de Nîmes. 

jueves, 19 de enero de 2017

Poderío de Jerez





Jesús el poderoso, Jesús Méndez. Actuó anoche en el Festival Flamenco de Nîmes dejando constancia de su poderío. Con esa voz rotunda y bien educada, con ecos heredados de la memoria de los viejos cantaores que hicieron de este arte un manantial inagotable de emociones... El de la Plazuela, ya se sabe, está en la antípoda de la floritura o del gorjeo exhibicionista; su voz busca profundidades, sonidos viejos  y ese es su campo de juego. Búsquenlo en lo verdaderamente jondo, que le fluye por la sangre como un manantial vivo e inagotable; confíen en su entrega, que nunca falta; en su jerezanía por donde quiera que va cantando. Jerez nunca falla.  Y Jesús Méndez tampoco. Es puro Jerez.

Me gustan los artistas honrados que van a darlo todo  cuando se suben al escenario. Jesús Méndez pertenece a ese puñado de jóvenes flamencos honrados y cabales que están perpetuando la tradición, en estos tiempos tan ‘líquidos’ (que diría Bauman) y tan cambiantes. Ellos están cimentando el flamenco de hoy con el hormigón armado de sus convicciones y su fidelidad a las esencias del cante. Como antes, porque, en lo esencial, el flamenco es eso: un cantaor solo, con un guitarrista y si acaso un extra de percusión y dos palmeros. Así de elemental para desarrollar todo un espectáculo con hora  media de cante ante un público que en su mayoría no entiende las letras de lo que está escuchando y que, por lo tanto, se pierde una parte sustancial del mensaje. Es un mérito y un indicador, que dice mucho de la afición a nuestro arte que hay en el sur de Francia.  Y, desde luego,  hay que aplaudir la osadía de un programador como Patrick Bellito, que se atreve a traer al teatro de Nîmes un espectáculo de estas características. Así que felicidades a los artistas, al programador y  al público. Esto no suele pasar en nuestra Andalucía, la verdad.

Jesús Méndez hizo la mayor parte de los temas de su nuevo disco, que va en la línea del flamenco clásico al que nos tiene acostumbrados, a lo que esperamos de él.  Mientras ‘jerezaneaba’ en el escenario, sus amigos David Carpio y Miguel El Londro le jaleaban desde el patio de butacas. Inició por tonás, acordándose del gran Tomás Pavón, y siguió por alegrías,  granaínas, tientos y tangos (espléndido su recorrido), soleares (paseando por los estilos de Cádiz, Alcalá, Triana);  unas  seguiriyas que ensimismaron al público siguiéndole, y  el remate por bulerías. Aplausos sinceros de una sala casi llena.

Merece mencionarse singularmente la guitarra de Manuel Valencia, el gran escudero que todo cantaor quiere tener a su lado acompañándole, porque a Manuel le gusta el cante, lo trae mamao de familia  y se ajusta al cantaor como un guante finísimo. Es imposible no cantar bien con Manuel Valencia, porque es tan brillante, tan respetuoso con el cantaor y tan buen tocaor que hace fácil cualquier trance. La guitarra jerezana, ese estilo peculiar, clásico y flamenquísimo del viejo toque de Jerez, tiene en Manuel Valencia un estandarte  y una garantía.


Y la magia del compás que son capaces de articular  las palmas de Diego Montoya y  Manuel Salado, con la percusión de Luis Carrasco.    

viernes, 2 de diciembre de 2016

El 27º Festival Flamenco de Nîmes


Se presentó en Sevilla la próxima edición del Festival flamenco de Nîmes, que se celebrará entre el 12 y el 21 de enero de 2017. Se trata de la primera muestra que abre el calendario flamenco internacional cada año, convertida ya en una referencia de calidad para los aficionados y en uno de los festivales más importantes de cuantos se celebran en el mundo. En la fría capital del departamento de Gard, el flamenco da calor de cercanía cada invierno a muchos de nuestros artistas y a los muchos aficionados que hay en el Midi francés.

Los nîmeños suelen decir que su ciudad es la Sevilla de Francia, porque dos culturas tan profundas como son el flamenco y  los toros tienen idéntico arraigo y acogida en ambas. Pasear por las calles de Nîmes es encontrar a cada paso referencias culturales, fabriles y menestrales idénticas a las nuestras. Yo creo que lo que nos emparenta tan intensamente con la ciudad francesa es el sustrato de lo romano; la cultura, los gustos, la sociología, el sentido de la belleza y de la emoción de la Roma antigua que nos unificó las almas de media Europa, ese es nuestro punto de encuentro. Seguimos viviendo con el modelo de la vida romana. 
La de los organizadores de este festival (su director François Noël, el gran gurú Patrick Bellito, y el fundador y alma mater Pepe Linares) es una visión fresca del flamenco, una mirada llena de respeto, de admiración y de modernidad hacia la verdad profunda de este arte. Buen gusto, en definitiva. Todo lo cual transpira desde su pulcra cartelería callejera, hasta el expresionismo formidable de sus fotos, pasando por el sentido del espectáculo que aplican en este Festival y rematado con el  acogedor trato humano que encontramos, invariable, un año tras otro.

Y es una mirada esencialmente fresca y atinada en la selección de artistas con la que se confecciona cada programa. Hay propuestas que se ven antes en Nîmes que en los escenarios andaluces; propuestas -digámoslo así- libres de ciertos prejuicios que aquí determinan que no podamos ver carteles como algunos que allí se exhiben. Hay festivales de la Francia flamenca (también ocurre  en Mont-de-Marsan) que nos adelantan y abren caminos con sus muestras artísticas. En el ambiente de pasión por el flamenco que hay en Nïmes, la ortodoxia y la vanguardia comparten espacio. Siempre con artistas de primera categoría, el ayer, el presente y lo que apunta a ser el flamenco del mañana, desfilan por sus escenarios con la máxima naturalidad y aceptación.


 Entre los más destacados de los trece espectáculos de la próxima edición,  encontramos a Rocío Molina con su nueva obra "Caída del cielo"; un homenaje a la taranta, iniciativa del alma mater del festival, el jiennense Pepe Linares;  el cante de Jesús Méndez y de María Terremoto; el piano de Dorantes;  las guitarras solistas de Rafael Rodríguez, Miguel Angel Cortés y Vicente Amigo; el cante de Perico Santiago con la guitarra de Antón Fernández, dos gitanos franceses de Marsella que destilan flamencura de la mejor de entre la vasta afición franco-española que hay por el sur de Francia; los espectáculos de baile de Manuel Liñán y de Andrés Peña y Pilar Ogalla y una serie de conferencias, proyecciones de películas y exposiciones que complementarán la muestra. 


Entre las conferencias, destacaremos por su valor memorístico y emocional la charla que protagonizarán José María Velázquez Gaztelu y Pedro Peña, porque aunque el propósito sea  hablar del libro  "Los gitanos flamencos", obra del actual patriarca de la familia Peña, sobre ese encuentro planeará, sin duda,  el recuerdo nostálgico de su hermano Juan Peña El Lebrijano, fallecido el pasado julio y a cuya memoria  estará dedicada esta edición.




miércoles, 16 de noviembre de 2016

El Flamenco en la escuela

Comunicación sobre "El flamenco en la escuela" al Congreso Internacional de Peñas Flamencas
Torrox (Málaga), 4, 5 y 6 noviembre 2016
=======================================


Mi propósito es hablarles a ustedes de la situación del flamenco en los colegios andaluces, de cómo evoluciona su enseñanza en la escuela.

El asunto es importante, porque tenemos alrededor de 1.900.000 estudiantes, entre primaria, secundaria y bachillerato, que se educan en los casi 4.900 colegios e institutos públicos que hay en Andalucía y que constituyen la base joven de la que saldrá la afición del futuro. De su educación se encargan unos 120.000 profesores.

Que el flamenco es cultura, y que es importante, lo ilustra este simple dato: en Google, la palabra flamenco aparece en 52.700.000 referencias.

¿Reciben formación sobre el flamenco los niños andaluces?, ¿en cuántos colegios hay presencia del hecho cultural flamenco durante todo el curso? ¿Hay profesores preparados para enseñarlo? ¿Nos parece bien, nos interesa que nuestros chicos reciban cultura flamenca?

Vamos a dar un repaso al tema para situar la cuestión.

Aunque parezca una pregunta obvia.., lo primero es asegurarse  de si  el flamenco es un bien cultural que hay que proteger y enseñar...
... Y parece claro que sí lo es; sobre todo, de un tiempo a esta parte, a lo que ha contribuido  también la declaración de la UNESCO.  El flamenco, que durante muchas décadas fue una expresión popular asociada a la juerga, a la mala vida y a lo más bajo de la sociedad, se ha transformado, alcanzando un reconocimiento como hecho cultural de primer orden en el último medio siglo.

Los flamencos han cambiado en sus maneras, la sociedad ha cambiado en su percepción y el estudio lo ha  convertido en una cultura respetada y admirada en el mundo. Ya casi nadie pone en duda su valor cultural.

Pero no demos todo por logrado, porque todavía hay zonas, reductos sociales en Andalucía y en España en los que se mantienen prejuicios sobre el flamenco y una imagen estereotipada, además de un desconocimiento casi generalizado.

Desde el ordenamiento jurídico andaluz sí que se trata al flamenco como una cultura protegible, desde luego que sí. El flamenco figura como bien cultural protegido en el Estatuto de Autonomía de Andalucía, que en su artículo 68, referido a la cultura y al patrimonio, adquiere un compromiso político claro y específico: "Corresponde a la Comunidad Autónoma la competencia exclusiva en materia de conocimiento, conservación, investigación, formación, promoción y difusión del flamenco como elemento singular del patrimonio cultural andaluz".

(Recordemos  que ese afán exclusivista de la Junta fue denunciado en su día por otras Comunidades que también viven y aprecian al flamenco, como Extremadura, Madrid, Barcelona y Murcia. Es evidente que lo que abarca este artículo excede a lo que un gobierno regional puede o debe hacer con un elemento cultural como el flamenco.  Pero, en todo caso, así está recogido el compromiso: competencia exclusiva , y eso obliga a la Junta de Andalucía).

La Ley de Educación andaluza que estableció la inclusión de la didáctica del flamenco en los centros educativos es de 2007.

Llevar el flamenco a la escuela no es un interés nuevo..,
... pero es verdad que ese proyecto ha tenido fases más intensas y otras más tibias  en los casi 35 años de gobiernos autonómicos. Ha habido tiempos de un interés más intenso y otros de menor interés. En la actualidad, hay un empeño decidido por parte de la Consejería para intensificar su presencia en el sistema educativo.

Para algunos profesores, su empeño fue iniciativa personal y comenzó hace 40 años o más. Pero, por circunscribirnos al período desde que tenemos gobierno regional (desde 1982)  y las competencias sobre la educación, hay profesores que trabajan con esa ilusión desde comienzos de los años 80,  aprovechando cualquier oportunidad que los centros les han permitido para hablarles a los escolares de nuestro arte y su cultura.

Pioneros destacados en ese empeño han sido, entre otros,  el cantaor y maestro Calixto Sánchez, que comenzó iniciando en el compás  a los niños de su clase... y que, en una iniciativa excepcional, apoyada por Antonio Rodríguez Almodóvar cuando fue Director General de Promoción Educativa en la Consejería de Educación, obtuvo una comisión de servicio para viajar por las escuelas andaluzas con la misión de formar a profesores para que enseñaran flamenco en sus colegios. Pero aquella iniciativa duró poco y ese programa formativo iniciado por Calixto no tuvo continuidad, debido a la falta de apoyo y de financiación pública.

Entre los pioneros hay que mencionar también a veteranos docentes como Manuel Herrera, director de un centro escolar en Los Palacios, co-autor de un proyecto didáctico para primaria, "Música a compás.  Del flamenco a todas las músicas",  y actual responsable del ciclo "Conocer el flamenco", de Cajasol.
(Calixto Sánchez y Manolo Herrera fueron reconocidos el año pasado con sendos premios de la Consejería por su labor para introducir el flamenco en las aulas).

Y a un veterano luchador de esta causa, a Miguel López Castro, director de un colegio de Totalán, de Málaga, con treinta años en su haber llevando el flamenco a las aulas, premiado igualmente el pasado año en la modalidad de reconocimiento de experiencias y buenas prácticas docentes; y a Faustino Núñez, autor de todo un método de enseñanza, y a Paco Vargas...

Hay muchos otros nombres de relieve  en ese empeño de acercar el flamenco a los escolares: Juan José Domínguez en un Centro de Educación Especial de Jerez; José Cenizo con su propuestas interdisciplinares desde la literatura; Ricardo Rodríguez Cosano (ya fallecido); José Luis Rodríguez Ojeda; Cati León con su labor y sus propuestas desde los Centros de Profesores;; Julián Grande González, premio Joaquin Guichot de experiencias educativas  "El flamenco en el aula"... y, en fin,  a bastantes maestros más que de manera más altruista que incentivada han seguido esa línea por amor al arte, como bien se puede calificar su actitud. Ellos han ido sembrando afición y conocimientos y hay que reconocerles (sus alumnos lo harán cuando crezcan y valoren a sus maestros) la decisiva contribución que han aportado a las nuevas "vocaciones" flamencas.

Es muy importante destacar que las obras pedagógicas que estos señores han construido son un magnífico material didáctico que está y queda a disposición de toda la comunidad educativa para poder desarrollarlo en cualquier colegio. 

Pero si hablamos de generalizar la presencia del flamenco en todos los colegios andaluces es imprescindible dar solución a esta cuestión básica: ¿Cómo se va a preparar a los profesores para que puedan impartir la didáctica del flamenco en las aulas? El asunto es decisivo,  sin duda...

Según me he informado, desde hace dos años se vienen celebrando,  en todas las provincias andaluzas, unas 
Jornadas Provinciales de Formación a este efecto. En este curso, concretamente, habrá formación específica para los centros participantes y se va a convocar un curso on line sobre Flamenco.

Es oportuno recordar aquí que algunos Centros del Profesorado han sido históricamente muy activos en la convocatoria de actuaciones formativas relacionadas con el Flamenco.

Por otra parte, existe una Comisión de Trabajo, integrada por un grupo de docentes que llevan años trabajando en el aula de Flamenco y cuya labor ha sido fundamental para el objetivo de darle presencia en el sistema educativo.

Pero esta Comisión ha emitido en ocasiones sus quejas por la poca efectividad que suelen tener sus propuestas a la hora de plasmarlas en acciones concretas.

Tomo la reflexión de uno de los profesores más experimentados  y miembro de esta Comisión de Trabajo, el ya mencionado Miguel López Castro: Dice él: "Mientras que el profesorado que tiene que incluir el flamenco en las escuelas no reciba formación inicial en las facultades de Magisterio, en las de Pedagogía, y en otras relacionadas con la docencia, nada de lo que se haga  tendrá sentido. ¿Desde cuándo se hace obligatoria una materia o un bloque de contenidos  sin formar para ello a los docentes?, ¿Podemos imaginar que se impulse el bilingüismo o las TIC sin formar a los docentes?". Ahí queda su pregunta retórica, que lleva implícita la respuesta. Este es un auténtico nudo gordiano para el propósito del llevar flamenco a todas las aulas.

Y hay un escollo adicional para ese objetivo que lo dificulta todavía más de cara al futuro... y es que en los planes de estudio de la Universidad no se recogen contenidos relacionados con el Flamenco, y ese es un hándicap importante para los nuevos docentes.

Bien; hemos hablado de la Administración. Pero veamos cuál es el interés de las otras dos partes de la comunidad educativa: los padres y los profesores...

Por lo que respecta a los maestros, sólo un porcentaje muy reducido secunda con interés esta iniciativa. La magnífica obra de unos cuantos profesores no puede llevarnos a la errónea conclusión de que en el magisterio andaluz hay una verdadera devoción por el flamenco. No es verdad.  El flamenco interesa a una minoría de profesores; una minoría muy activa y muy apasionada, desde luego, porque el flamenco es así y nos apasiona hasta perder la perspectiva a quienes lo amamos..., pero no pasa de ser una minoría.

Y en relación con los padres, el interés en que sus hijos conozcan el flamenco en las escuelas tampoco parece que sea una cuestión sobresaliente. Son las AMPAS las que se ocupan de apoyar las actividades extraescolares en los colegios; no existen datos estadísticos para saber el interés real de los padres sobre esta cuestión, aunque podemos deducirlo de la actitud general de la sociedad.

Conviene recordar que, en un tiempo, se llegó a plantear  la opción de crear para el flamenco una asignatura específica para los escolares, con un programa y con exámenes, aunque, a la vista de las muchas dificultades que planteaba, esa opción decayó pronto.

La Consejería de Educación ha defendido siempre la inclusión del flamenco como materia curricular, pero no como una asignatura estable con exámenes. El flamenco, pues,  formará parte de los contenidos de Música, de Lengua y Literatura, de Educación Física, de Matemáticas, etc. Y son los centros los que tienen que potenciar y desarrollar proyectos o programas en los que participen sus profesores con propuestas comunes para todo el centro.  Esto es lo que establece el Decreto de mayo de 2014.

El flamenco es un universo tan complejo y transversal que se presentarían muchos problemas para crear una asignatura específica.  El flamenco hay que verlo y oirlo, vivirlo en directo, practicarlo... Además, es un arte que lo mismo participa de la música que de la danza, que de la historia, que de la sociología...
Entre los maestros  también es mayoritaria la opinión en contra de convertirlo en asignatura. La mayoría de ellos lo ven como una actividad extraescolar, como una materia interdisciplinar a la que habría que dar una mayor o menor presencia, sí, pero no como una asignatura.

Si se les consultara a los padres, seguramente muchos dirían:  ¿Y por qué no formar a los niños en educación vial y prepararlos para que sepan conducir? .. ¿o por qué no enseñarles los fundamentos esenciales de la economía, en un mundo que se mueve a impulsos de valores económicos?... ¿o por qué no orientarlos en las técnicas de la comunicación ...?

Vamos a dar un somero repaso a la legislación educativa.
Los primeros pasos los encontramos en un decreto de 1984, que aprobaba el desarrollo del temario para los colegios sobre la Cultura Andaluza. Ahí ya, había temas y orientaciones referidos al cante y al baile andaluz,  a su acompañamiento musical y a la copla andaluza.

Más recientemente, coincidiendo con el nuevo Estatuto de 2007, se publicó la Ley de Educación de Andalucía, que debía contemplar ya el cumplimiento del artículo 68 sobre "conocimiento, conservación, investigación... etc. del citado Estatuto.

La norma que está funcionando ahora y que ha creado un escenario nuevo es el Decreto de mayo de 2014... Repasemos someramente lo más destacado de esta norma...
Esta norma, que regula la inclusión del flamenco en el sistema educativo, ha sido fundamental para reactivar la integración. Se puede hablar de un antes y un después del Decreto de 2014.

Lo fundamental es que el flamenco queda reconocido en él  como una cultura autóctona que hay que poner en valor;  que esa acción abarcará la educación infantil, la secundaria y el bachillerato  y que se integrará de forma horizontal en todas las materias.

Voy a detallar varios puntos de interés que establece el Decreto

Uno es la  creación de un Portal Educativo web específico para ayudar en la elaboración de materiales didácticos y para recepcionar proyectos educativos y materiales que puedan presentar los profesores.
¿Qué balance de uso tiene ese Portal, dos años después de su puesta en marcha?. Pues ha registrado más de 30.000 visitas, básicamente de profesores, visitas destinadas a conocer todo lo publicado o difundido en torno al flamenco.

Otro punto de interés es la creación de los Premios anuales 'Flamenco en el aula' para los creadores de materiales y recursos didácticos y para reconocer las buenas prácticas y experiencias en las aulas.

En los cursos precedentes se han presentado unos 30 proyectos anuales.  A la primera convocatoria del programa "Vivir y sentir el flamenco", que finalizó en septiembre pasado, se presentaron proyectos de 34 centros.

Lo esencial es que hay interés compartido, que se está reactivando desde la Consejería el objetivo de insertar el flamenco en las aulas y que más profesores se van interesando por esta materia. Los números vienen a decir esto, en términos generales: que se va remando en esa dirección.

demás, la Orden de 2014  establece ayudas para los profesores que acometen proyectos de investigación o para la elaboración de materiales curriculares y recursos didácticos.

Es claro que el Decreto abre un espacio de juego amplio y ambicioso, que regula con amplitud y discrecionalidad la presencia del flamenco en las aulas; otra cosa será el tiempo necesario para implantarlo, que dependerá de una serie de factores bien diversos, como estamos viendo. 

El flamenco tiene que ser incluido en los proyectos educativos de los Centros Escolares, dice el Decreto.

Bien;  el objetivo es claro. Y será sencillo de cumplir, a condición de que se va dotando al programa de inversión suficiente y de profesores capacitados en los Centros.

El riesgo está  en que esa incorporación al sistema educativo puede quedar reducida a la mínima expresión en aquéllos Centros escolares donde no se invierta y en los que no haya profesores preparados. ¡Y los Centros escolares andaluces donde se da esta doble situación son la inmensa mayoría!

Otra cuestión. ¿Qué pasa en los centros donde no se elaboran proyectos ni hay profesores formados o con interés por el flamenco?

Hoy por hoy, esta es la situación en la que se encuentra la mayoría de los colegios de nuestra Comunidad. No hay estadísticas del conjunto de Andalucía que nos digan en cuántos centros se celebraron actividades relacionadas con el flamenco y en cuáles no en los cursos pasados, pero, seguramente, en la mayoría de ellos no se celebró ninguna.

¿Qué está haciendo la Consejería por ahora? Pues trabajando para superar esa situación, aunque a nadie se le escapa que meter el flamenco en 4.900 colegios e institutos, con las carencias que hay que superar, no es una tarea de un curso ni de dos ni de tres...

Por ahora, lo que viene realizando  es concentrar los esfuerzos de presencia de actividades flamencas en dos fechas muy señaladas, como son el 28 de febrero, Día de Andalucía, y el 16 de noviembre, Día del Flamenco... Y tratando de ampliar esa presencia con actividades extraescolares y complementarias durante el resto del curso, con convocatorias culturales y eventos similares.

Pero es obvio que para conseguir el objetivo final harán falta todas las manos. Ya desde este año, los centros pueden desarrollar el programa "Vivir y sentir el Flamenco".

En todo caso, a nuestros niños disponen de otras opciones de enseñanza privada para aprender flamenco. Las Peñas suelen tener sus propias academias de aprendizaje del cante, el toque y el baile; muchos artistas y aficionados también tienen academias que se dedican a esto mismo; en los colegios públicos, algunos profesores llevan a las aulas, por su cuenta y vocación, sus métodos para iniciar a los niños en el Flamenco...

La Fundación Cristina Heeren es un ejemplo formidable para la formación de artistas flamencos... Las cátedras de Flamenco de las Universidades andaluzas también ayudan...

¿A qué aspiramos los amantes de la cultura flamenca, en definitiva?

Pues a que se consolide una presencia más constante de las manifestaciones de esa cultura en los colegios.., que se familiarice a nuestros niños, a nuestros chicos con  la riqueza de nuestra cultura flamenca en  las edades en las que se suelen generar las primeras aficiones. De lo que se trata, para la inmensa mayoría de los escolares, no es de formar cantaores, tocaores, bailaores ni palmeros, sino de que vivan y aprendan en toda su extensión el flamenco como CULTURA, cultura con mayúscula;  de que participen y que aprecien el enorme bagaje cultural que tiene este arte.

¿Por qué? Pues porque, como reconocía el entonces presidente de la Junta en 2010, José Antonio Griñán, cuando la Declaración de la UNESCO, el flamenco es "el elemento más internacional de la cultura andaluza. y una de las más poderosas ventanas culturales de Andalucía y de España al mundo".

En 2011, el gobierno, a propuesta de la Junta, incorporó la especialidad de Flamenco en las Enseñanzas Artísticas Superiores de Grado en Música, lo cual supuso para el flamenco alcanzar el máximo grado académico.
En el Conservatorio Superior de Música de Córdoba se estudia el grado superior, cuatro años, de Guitarra flamenca, Cante y Flamencología.

Invariablemente, la enseñanza da sus frutos... De la enseñanza podemos esperar siempre que potencie la cultura y nos haga personas más plenas y formadas. 

Les referiré el caso de Huelva, que es el que mejor conozco porque soy de allí...

El panorama flamenco actual de Huelva es el resultado de la educación, de la enseñanza. Huelva, que nunca tuvo abundancia de profesionales del flamenco,  presenta ahora mismo un plantel de una veintena de artistas de primera fila, entre cante, baile y toque, que han salido de las academias y las escuelas de las peñas, de maestros particulares, de artistas que dan clases y enseñan, de los concursos infantiles...

Desde mediados de los 70 para acá, centenas de niños y niñas han recibido clases de cante, de baile ó  de toque. Comenzando por lo más sencillo de aprender, por el fandango, por el compás... y desde esas plataformas básicas fueron aprendiendo más cosas.., fueron incursionando en la riqueza del flamenco..., aprendiendo otros palos... Así, jugando, como una diversión fueron enamorándose del flamenco, perfeccionando sus conocimientos...

Por el aprendizaje en las academias pasaron Arcángel, Argentina, Jeromo Segura, Guillermo Cano, Rocío Márquez, Sebastián Cruz, Jesús Corbacho, Antonio El Choro, María Canea, José Luis Rodríguez, Juan Carlos Romero, Joaquín Brito, Paco Cruzado, Alvaro Mora...

Hoy, Huelva presenta la más amplia y mejor generación de artistas que ha tenido en toda su historia flamenca... La educación ha sido la clave, y sigue siendo la clave de ese florecimiento.

Voy a mencionar algunos proyectos creados por profesores para desarrollarlos en las escuelas. Son iniciativas con  herramientas y métodos aplicables para todas las edades escolares. Un vistazo a internet nos da idea de proyectos que ya se han experimentado en las aulas. Por ejemplo, para primaria:

* "Flamenco en primaria", de Benjamín Perez Díaz
* "Flamenco kids", de Teresa del Pozo y José Luis Montón
* La enciclopedia "Flamenco de la A a la Z", de Faustino Núñez y José Manuel Gamboa,
* "Tirititrán", de Gracia Molina y sus compañeros.
* "El flamenco en el aula", de Paula Uñón, Nuria Reyes, Manuel Pérez y Miguel Estepa, de 2001.
* "Materiales curriculares para el flamenco", de Calixto Sánchez, José Luis Navarro y Caty León.
* "Gerundino, un viaje  a través del flamenco", una historia en comic de Fernando González-Caballos.... y otras muchas.

Y de proyectos más recientes, podemos referirnos a la decena de los que se presentaron en el curso 2014-2015, nada más salir la convocatoria de la Consejería. Son proyectos que vinculan al flamenco en las aulas con otras disciplinas como el inglés, las nuevas tecnologías o la coeducación.

Voy a enunciar esos diez proyectos para hacernos una idea general de las propuestas, de la imaginación que le han echado sus autores  y de la gran variedad de temáticas  utilizadas:
*  Flamenco y coeducación, del profesor Miguel López, del colegio Virgen del Rosario de Totalán, de Málaga; un proyecto titulado "Masculinidad y feminidad patriarcal desde La Jabera como proyecto integrador" para avanzar en la conciencia igualitaria..

* Flamenco 'in English', proyecto de Mar Gallego en el Instituto Inmaculada Viera de Sevilla; titulado "Una experiencia en la aplicación de las nuevas tecnologías en la enseñanza del inglés", en el que el flamenco fue el cebo; se leen textos en inglés sobre flamenco; se traduce al inglés el Zorongo de Federico García Lorca.

* Flamenco y didáctica, de la profesora Carmen Pulpón en el instituto Fernando Savater de Jerez; alumnos y profesores elaboraron una guía didáctica bilingüe para visitantes extranjeros del Centro Andaluz de Flamenco.

* Flamenco en las ondas, del Colegio Miguel Rueda de Paradas, Sevilla. Un proyecto consistente en la grabación de un programa de radio dedicados a artistas como Miguel Vargas o La Niña de los Peines para alumnos de 5º y 6º de primaria.

* Flamenco en la red, de la profesora Reyes Barea del colegio Cerro Alto de Espartinas, Sevilla.
El proyecto es un blog en el que se informa de todo lo relacionado con el flamenco y que se actualiza permanentemente (se trata de publicaciones, discos, noticias, etc.)
* Flamenco y literatura, que puso en marcha el profesor José David Triguero en el Instituto Rosaleda de Málaga. Es un montaje de una obra de teatro en la que se muestran a los escolares las raíces y el significado del flamenco, teniendo a Lorca como hilo conductor de esa relación... En otros colegios de Alcalá de Guadaíra y de El Manantial, de Sevilla, también se trata esa relación entre flamenco y literatura a partir de Federico.

*  Flamenco y lengua, del maestro Francisco Garrido, en Arcos de la Frontera, que en las clases de música procura que los niños canten fandangos, sevillanas o tanguillos y les hace dictados sobre los cantes que escuchan en las clases.  

* Flamenco y Educación Física, del profesor Francisco Javier Vázquez, del colegio Miguel Rueda de Paradas. Es un programa que relaciona flamenco y actividad física, como una carrera en la que utiliza contenidos de matemáticas y lengua y otros.

*  Flamenco y ritmo, de Juan Pedro Escudero, en un Instituto  de Campanario, en Badajoz. Es un proyecto dirigido a alumnos de 3º de ESO, en el que escuchan y analizan cantes, toques y bailes.

* Y  el décimo: Flamenco y videojuegos, un proyecto multimedia e interactivo en el que hay un personaje, que es Mos en Flamoslandia, que en su viaje va descubriendo la cultura flamenca (los palos, la historia, los artistas flamencos) de forma amena para los escolares.

Termino ya...

Y lo hago con un manojo de inquietudes que ojalá el tiempo demuestre que eran infundadas... Dada la complejidad de la materia y la falta de unanimidades que hay en todos los órdenes en torno al flamenco.., si no se dota al proyecto para su inserción en la escuela de más medios y de profesores preparados para enseñarlo..; si no se ponen objetivos realistas y plazos para conseguirlo..; si alguna de las partes de la comunidad educativa deja de tener fe en que es posible esparcir con intensidad la cultura flamenca entre nuestra gente más joven..., entonces el flamenco quedará relegado en la escuela andaluza a ser una cultura de trato ocasional y una actividad extraescolar esporádica y anecdótica.  

Con todo lo dicho y todos los argumentos que hemos puesto sobre la mesa, vemos que, hoy por hoy,  el tema "Flamenco en la escuela" es un debate abierto. Hay voluntad, hay materiales didácticos, hay disposición positiva en general... Pero quedan cuestiones abiertas que necesitan respuestas para mejorar:  

* ¿Es suficiente la presencia y el trato que se da al flamenco en la escuela?

* ¿Hay perspectivas de que en un futuro próximo se vayan formando profesores en cantidad suficiente para que puedan impartir la enseñanza del flamenco en todos los colegios e institutos andaluces?

* ¿Podría establecerse una relación más  estrecha entre las Peñas y los colegios para colaborar en esas enseñanzas, modificando las limitaciones de titulación que existen actualmente?

* ¿Nos conformamos con lo que hay ... o deberíamos repensar la situación con ánimo de intensificarla y mejorarla?

Como cuestión abierta, ahí lo dejo para la reflexión o para el debate.   







martes, 16 de agosto de 2016

El Legado, de Antonio Dovao

Con su CD "Legado", Antonio Dovao ha construído una obra elegante e instructiva, evocando piezas de las más altas escuelas de guitarra que tuvo el flamenco durante un siglo largo, a caballo entre el XIX y el XX. Y, de paso, nos muestra una exhaustiva lección de toque para deleite de nuestra memoria de aficionados. Guiándonos hacia los orígenes, esta obra es un recorrido, seleccionado con acierto y buen gusto, por la construcción musical de la guitarra flamenca.

La propuesta del profesor Dovao es muy original y completa, tanto por los maestros elegidos como por la elegante selección de piezas que conforma el disco. Se trata de una clase para aprender y para escuchar en dos versiones: cómo sonaban las guitarras grabando en un gramófono durante las primeras décadas del siglo pasado y cómo suenan hoy utilizando las técnicas digitales. Hace desfilar por las cuerdas de su bajañí a los maestros Patiño, Diego del Gastor, Javier Molina, Ramón Montoya, Sabicas, Manolo de Huelva, Niño Ricardo, Pepe Martínez, Esteban de Sanlúcar, Mario Escudero y Manuel Cano, plana mayor del indispensable y generoso instrumento flamenco durante un extenso periodo.

Es un trabajo de esencias, en el que Dovao ha cuidado todos los detalles: ha tocado con su guitarra desnuda y sin acompañamientos adicionales; lo ha hecho con una guitarra de clavijero de madera réplica de la de Antonio de Torres de 1880; ha procurado recrear la ambientación característica de cada uno de los artistas invocados... No es tarea fácil, porque, además de las complejidades de cada partitura, está el aire que imprime cada tocaor. La guitarra transpira la personalidad física y psicológica de cada tocaor. Se toca como se es. Y en este trabajo, Dovao ha tenido que asociar su toque a personalidades bien diversas y distintas.

En fin, ha trazado con su aportación una perspectiva histórica, llevándonos de la mano a pasear por los tiempos pasados y actualizando el sabor añejo. Su exposición es clara: mirad de dónde venimos, de qué caudales de creatividad; reparad en esas maneras de ejecutar, en la evolución acumulativa de conocimientos y de sensibilidades... Mirad qué ancho es el camino recorrido por la guitarra habiéndose mantenido esencialmente flamenca durante más de un siglo. En la muestra va el mensaje.     

Los guitarristas modernos están empeñados en una carrera frenética por una originalidad que no siempre consiguen y  tienen a desdoro reproducir la música que los grandes maestros hicieron. El objetivo de aparecer como creadores genuinos se ha convertido en una febril competición, en la que se encuentra de todo, y no todo es bueno. Es como si consideraran que copiar el Vals flamenco de Niño Miguel, la Rondeña de Manolo Sanlúcar o las alegrías La Barrosa de Paco de Lucía, por ejemplo, les restara personalidad. No sé sus razones, que serán variadas y diversas, pero lo cierto es que hay verdaderas joyas de maestros guitarristas que no se escuchan nunca. ¡Ay, ha tenido que morirse Paco de Lucía para que se repare por un tiempo en su gigantesco legado! Los medios de difusión prestan escasa atención a las obras clásicas de la guitarra flamenca y, si acaso,  dan preferencia, somera, a las novedades discográficas.

La evolución es necesaria en todo arte que esté vivo, y el flamenco lo está. La guitarra, como el baile, se han emancipado de los cauces que se consideraban ortodoxos, de su tributo a las raíces, hasta el punto de caminar por rutas experimentales a veces sin apegos a la tradición o buscando originalidades que no siempre encuentran. En este contexto, "Legado" es un homenaje a los clásicos; es un recordatorio magistral y una invitación a los jóvenes guitarristas para que reparen en el riquísimo caudal flamenco del que son -o deben ser- continuadores.