martes, 24 de enero de 2017

Manuel Liñán, la vanguardia del baile flamenco


Dice Liñán que se siente bien bailando con bata de cola, que la necesita para su equilibrio emocional. Es su gusto y una necesidad psicológica. Pero esta es una prenda genuinamente femenina, que realza con armonía la belleza de la silueta de la mujer, creando una plástica de enorme reclamo estético. Y esto no ocurre cuando la utiliza el hombre, en quien, más que un dechado de encantos, lo que hace la bata es comportarse como una manta agitada por las fuerzas más impetuosas del varón. Definitivamente, la bata de cola no es el atuendo apropiado para el baile masculino,  pero si es su gusto... Tampoco es que Liñán sea el primer transgresor que la usa, porque ya experimentaron con ella otros bailaores antes que él; existen precedentes en el cambio de roles con la vestimenta en los dos sexos y, además, siendo granadino él, lo que hace es remontarse a la tradición, pues la primera bata de cola como la actual dicen que se utilizó en Granada allá por el siglo XIX.

Lo que sucede es que en esta obra el cambio de roles forma parte esencial del discurso que Liñán ha construído y que tiene la intencionalidad de mostrar un cuerpo en el que conviven dos sensibilidades, dos almas, la masculina y la femenina. El argumento dice que "Reversible" es "un espectáculo inspirado en juegos infantiles que conducen al intérprete a un camino por recuperar sus primeros impulsos, un viaje emocional a la memoria de los primeros recuerdos.., una parada al centro de uno mismo...".  Lo que percibimos es más rotundo que eso: es una confesión y un alegato en toda regla sobre la propia homosexualidad, desde la confusión identitaria del adolescente a su complicada manifestación íntima y social. Con sutileza y sinceridad, la obra destapa un tema que aún mantiene mucho de tabú, sin cargas las tintas en victimismos ni culpabilidades. El colectivo LGBT podría acoger "Reversible" como una bandera propia, porque es una obra que le da visibilidad. 

Me parece observar que los bailaores/as homosexuales están construyendo en los últimos años una estética expresiva propia en el baile flamenco. En una danza tradicionalmente marcada por los arquetipos hombre-mujer, la alternativa de su nuevas propuestas es cada vez más frecuente de ver en los escenarios (el propio Liñán, Marco Flores, Rocío Molina).


En cuanto a la obra en sí, Liñán demuestra con "Reversible" que es posible transgredir los códigos estilísticos que durante mucho tiempo marcaron el baile flamenco sin perder jondura; con vanguardistas como él, el baile flamenco se enriquece y expande sus fronteras pleno de imaginación, de intensidad y de acierto.  Por eso hay que agradecerle a estos innovadores que se atrevan a traspasar límites, porque ello demuestra que el espacio flamenco puede ir más allá de lo conocido sin que pierda alma ni coherencia.

La coreografía de la obra es un ejemplo de precisión y de técnica; el discurso narrativo es claro y consistente; la originalidad define a la obra. ¿Y qué decir del baile de Liñán? Que aporta nuevos criterios al lenguaje expresivo del flamenco, que se entrega de manera total durante la hora y media que está bailando sin parar, que baila con una soltura y una convicción contagiosas... Y si a todo esto se añaden un magnífico plantel de cante, de toque y de baile, se entenderá por qué el público del Teatro Bernadette Lafont de Nîmes le premió con sus aplausos entusiastas al final del espectáculo y por qué la crítica valora a Manuel Liñán como uno de los bailaores más grandes que tiene hoy el panorama flamenco actualmente.

Festival Flamenco de Nîmes 2017
Manuel Liñán. "Reversible"
Baile, invitados: Lucía La Piñona y José Maldonado. Colaboración especial de El Torombo.
Cante: Miguel Ortega y David Carpio.
Guitarras: Francisco Vinuesa y Pino Losada.
Percusión: Miguel El Cheyenne